Mi camino no comenzó en una academia de arte, sino en la medicina. En una etapa de vacío interior y búsqueda existencial, el arte me encontró en 2019, no como un hobby, sino como una vocación.
Una sola imagen, pintada desde el deseo de claridad, me dio la respuesta: mi vocación no reside en la teoría o el análisis, sino en el poder creativo del arte en sí mismo.
Mi formación médica y psicológica sigue marcando mi trabajo hasta hoy. Me ha proporcionado una profunda comprensión de las personas, las emociones y los procesos internos. Este conocimiento se refleja directamente en mi arte.
Hubodudas. Repetidamente.
He aprendido que surgen cuando se intenta cumplir con las expectativas. Hoy en día, cada obra sigue una sola autoridad: mi convicción interior. Por eso, cada cuadro tiene contenido, tensión y valor real.
Mi pasión son las personas que no solo poseen arte, sino que lo comprenden, lo sienten y reconocensu valor .
Ya se han vendido más de cien obras, que se han integrado en colecciones privadas, espacios corporativos y contextos curados.
Mis obras se han expuesto en Nueva York, Miami, París y Múnich, entre otros lugares .